En medio de una atmósfera cargada de emotividad forzada por los guionistas, la presencia estelar de la abuela del influencer se robó el corazón del público. Sin embargo, el verdadero morbo de la noche pasaba por otro lado: la inevitable cercanía con Evangelina Anderson.
La exesposa de Martín Demichelis y el joven blondo tejieron un intenso romance durante las grabaciones del ciclo, un secreto a voces que terminó de confirmarse con una infinidad de fotos a los besos y sugestivos posteos cruzados en redes sociales. Con esa pesada historia reciente a cuestas, la final se convirtió en una bomba de tiempo.
Frialdad, cámaras esquivas y un mensaje de compromiso
Conscientes de la enorme tensión, desde la producción intentaron cuidar la imagen de la modelo, limitando sus apariciones en pantalla al mínimo indispensable. Sin embargo, durante el anuncio que coronó a Ian Lucas como campeón, las cámaras lograron captar las reacciones de Evangelina, dejando en evidencia un lenguaje corporal de total incomodidad.
Lejos de mostrarse eufórica por el logro del hombre con el que compartió una apasionada historia, Anderson se limitó a lanzar un puñado de palabras frías y de rigor durante la transmisión: “Merecidísimo, el ganador de MasterChef tenía que ser Ian“. Un cierre gélido para un romance que, al parecer, se apagó junto con las hornallas del programa.

