Mirtha Legrand volvió a ser el escenario de uno de los momentos más emotivos y crudos de la televisión argentina. Durante su última visita al programa, Lizy Tagliani abrió su corazón para hablar sobre el durísimo camino burocrático y emocional que atravesó para concretar la adopción de su hijo Tati junto a su marido, Sebastián Nebot.
Sin embargo, en medio del relato, una pregunta directa y sin filtros de la Chiqui sobre los feroces ataques mediáticos que sufrió en ese momento tocó la fibra más íntima de la humorista, impidiéndole contener las lágrimas frente a las cámaras de todo el país.
El dolor oculto y la frase que la destruía por dentro
El proceso de adopción, que en teoría debería ser pura felicidad y ansiedad, se vio empañado por una grave y polémica acusación mediática lanzada por la periodista Viviana Canosa, justo un día antes de que la Justicia emitiera la sentencia definitiva de tenencia.
Mientras la capocómica relataba la angustia de aquellos días en los que temía perder a su hijo por culpa de mentiras externas, Mirtha Legrand la interrumpió con su clásico estilo frontal: “¿Y lloraste alguna vez?”. Ese simple disparador fue suficiente para derribar su coraza. “Ufff… He llorado, Mirtha, en ese momento”, confesó con la voz completamente quebrada.
Lizy reveló el enorme esfuerzo psicológico que hacía para proteger a su entorno del dolor. Explicó que, tras terminar sus compromisos laborales, durante el viaje de regreso a su casa en Adrogué tenía que estacionar el auto al costado del camino para poder desahogarse y llorar en soledad. “Era como si me estuvieran matando todos los días un poquito”, describió sobre la sensación de asfixia que la invadía.
El objetivo de ocultar su tristeza en la ruta era llegar a su hogar entera para contener a su marido y no demostrar debilidad ante un proceso judicial que sentían que pendía de un hilo. Su mayor terror era que la difamación pública pusiera en riesgo la llegada del nene que tanto anhelaban.
La racionalidad de ser madre y el recuerdo de Nazarena Vélez
Superada la tormenta y ya con Tati legalmente instalado y feliz en su hogar, la conductora reflexionó sobre cómo la maternidad le cambió por completo la perspectiva de la vida, otorgándole un sentido de la responsabilidad diferente.
La humorista reconoció que, en el pasado, solía actuar de manera más impulsivaporque sentía que no tenía grandes cosas que perder. Hoy, asegura que cada paso que da y cada respuesta que emite está calculada milimétricamente en función del bienestar y la protección de su hijo.
En un momento de pura sinceridad, confesó que esta dura experiencia le hizo entender una histórica frase de la farándula. Recordó que antes solía tomarse en broma cuando Nazarena Vélez decía llorando frente a las cámaras “lo hago por mis hijos”. Al verse en la situación extrema de tener que defender a su propia familia de los ataques, comprendió el poder real, la fiereza y el peso de esas palabras.
A pesar de todo el sufrimiento narrado, la historia tuvo el mejor desenlace. En agosto de 2024, Lizy y Sebastián lograron convertirse oficialmente en los padres de Tati, dejando en claro en la mesa de Mirtha que su único objetivo en la vida era transformar la realidad del niño para siempre, muy lejos de cualquier polémica televisiva.

