Todo estaba dado para que la casa de Gran Hermano Generación Dorada viviera su tan esperada noche de pasión desenfrenada. Brian Sarmiento y Danelik Star, sin dudas la pareja más fogosa y comentada de esta edición, finalmente se habían metido en la cama y dado el famoso «consentimiento» a cámara para concretar el deseo acumulado.
Sin embargo, en un giro completamente surrealista y digno de una comedia de enredos, el encuentro íntimo se topó con una serie de interrupciones insólitas, comida inoportuna y un exabrupto intestinal que dinamitó el clímax para siempre.
Tensión hormonal, provocaciones cruzadas y la alerta del Big
Las ganas que se tienen el exfutbolista y la influencer tucumana ya no son un secreto para nadie dentro ni fuera de la casa. El histeriqueo constante escaló durante las últimas horas, dejando en claro que ambos estaban dispuestos a dar el siguiente paso.
El termómetro de la relación había subido al máximo durante una charla en la cocina, donde las indirectas volaron por el aire:
- El coqueteo sin filtros: Brian fue directo al grano y le lanzó un picante “Te comería a vos, pero no puedo”. Lejos de achicarse, la respuesta de Danelik dobló la apuesta y encendió la mecha: “Sí podés comerme, pero no te vas a llenar. Te vas a quedar con más hambre, porque vas a querer repetir una y otra vez”.
- A la cama, pero con reglas: con las hormonas a flor de piel, la pareja se trasladó a la habitación vacía. Pero justo cuando se disponían a entregarse al deseo (con las luces encendidas), la voz omnipotente de Gran Hermano irrumpió en los parlantes para exigirles que enfatizaran claramente su voluntad a cámara. “¡No hicimos nada!”, se quejó Sarmiento entre risas, cortando un poco la espontaneidad del momento.
Pan de ajo y un final a puras carcajadas (y olores)
A pesar del reto de la producción, la pareja logró recomponerse, se escondió en la oscuridad y volvió a buscar el clima perfecto. Pero lo que no calcularon fue la pésima sincronización (y falta de tacto) de sus propios compañeros de convivencia.
La situación íntima terminó siendo boicoteada por partida doble:
- El delivery menos pensado: en pleno clímax, la puerta de la habitación se abrió. Era Martín Rodríguez, quien en un nivel de inoportunidad absoluto ingresó para ofrecerles un poco de “pan de ajo” a los que estaban descansando, destruyendo la poca privacidad que quedaba. Y por si fuera poco, minutos más tarde volvió a asomarse, dejando entrar toda la luz del pasillo.
- El remate escatológico: cuando parecía que Brian y Danelik ya habían superado la barrera del pan de ajo e intentaban retomar la pasión, llegó el golpe de gracia. Emanuel Di Gioia protagonizó un sonoro exabrupto intestinal en la habitación, generando una situación tan bizarra que los enamorados no pudieron contenerse. La pareja explotó en una carcajada interminable, se resignó ante la falta de suerte y dio por finalizada una noche de sexo que quedará para la historia de los bloopers del reality.


