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Murió Chunchuna Villafañe: belleza, exilio, cine y la vida intensa de un ícono argentino

Por Redacción Chisme
Una mujer del espectáculo argentino que vivió varias vidas. Pasión, brillo y un sello inigualable que ya extrañamos todos.
Chunchuna Villafañe

Murió Chunchuna Villafañe, una de las mujeres más magnéticas de la cultura argentina. Actriz, exmodelo, arquitecta, figura del cine, la televisión y la publicidad, dejó una huella que no se explica solo por su belleza, sino por una vida atravesada por el arte, la política, el exilio, la maternidad, la elegancia y una libertad muy poco común para su época.

Tenía 92 años y su muerte fue confirmada este jueves 4 de junio. En los últimos tiempos, su salud venía generando preocupación en su entorno. Su hija, la música y actriz Juana Molina, había contado meses atrás que la recordada artista ya no atravesaba un buen momento físico y emocional.

Chunchuna Villafañe, la mujer que fue mucho más que una cara inolvidable

Durante años, Chunchuna fue presentada como una de las grandes bellezas argentinas. Su presencia, su porte y su misterio la convirtieron en una figura de enorme impacto en los años 60 y 70. Pero reducirla a eso sería injusto.

Detrás de esa imagen había una mujer formada, culta y con intereses profundos. Estudió Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires, trabajó como arquitecta y más tarde se convirtió en una de las modelos más cotizadas de la publicidad argentina. Llegó a ser, junto con Claudia Sánchez, una de las figuras más buscadas del mundo publicitario local.

Su vida parecía tener varias vidas adentro. Fue modelo, actriz, arquitecta, madre, compañera política, exiliada y figura de culto.

De la publicidad al cine: el salto que la convirtió en actriz de raza

Chunchuna empezó su recorrido público desde el modelaje y la publicidad, pero no quedó atrapada en ese lugar. Con el tiempo, fue construyendo una carrera como actriz en cine, televisión y teatro.

Participó en películas como Un guapo del 900, de Lautaro Murúa, y No toquen a la nena, de Juan José Jusid. Pero su consagración llegó con La historia oficial, la película de Luis Puenzo que ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera en 1986. En ese film compartió una de las escenas más recordadas junto a Norma Aleandro y confirmó que su presencia cinematográfica iba mucho más allá del aura de modelo.

La película la terminó de ubicar en un lugar central dentro del cine argentino de la democracia.

La historia oficial y una escena que quedó grabada en el cine argentino

En La historia oficial, Chunchuna Villafañe interpretó a Ana, una mujer atravesada por el exilio, la violencia política y las heridas de la dictadura. Su personaje funcionó como una pieza fundamental dentro de una película que marcó una época.

No fue una aparición decorativa. Fue una interpretación cargada de dolor, memoria y verdad. El film tocaba temas todavía abiertos en la sociedad argentina y su trabajo ayudó a darle espesor emocional a una historia que se volvió parte del patrimonio cultural del país.

Aquella participación sigue siendo una de las grandes referencias de su carrera como actriz.

Exilio, Pino Solanas y una vida marcada por la política

La vida de Chunchuna también estuvo atravesada por la política. En los años 70, se vinculó con el trabajo social del padre Carlos Mugica en la Villa 31 y usó su visibilidad para ayudar a personas que quedaban fuera del sistema. Colaboró en mejoras de viviendas y también utilizó su popularidad para abrir puertas en hospitales y conseguir atención para quienes no la recibían.

Más tarde, durante la dictadura militar, debió exiliarse junto a su pareja de entonces, el cineasta y político Pino Solanas. Ese exilio fue primero en Madrid y luego en París, y se convirtió en una marca profunda en su historia personal y artística.

Chunchuna no fue una figura ajena a su tiempo. Su vida estuvo en diálogo con los conflictos, miedos y compromisos de una Argentina convulsionada.

La desgarradora despedida de Juana Molina: “Murió mi querida mamita”

La muerte de Chunchuna Villafañe tuvo una confirmación especialmente dolorosa en la voz de su hija, Juana Molina, quien la despidió en Instagram con un mensaje íntimo, sensible y cargado de tristeza.

La música y actriz escribió: “Murió mi querida mamita”, y contó que era una noticia que esperaba, pero también temía. La partida ocurrió durante la madrugada y, según expresó, la dejó atravesada por una mezcla difícil de ordenar.

Juana describió una escena mínima y devastadora: volver a la casa de su madre, ver la cama vacía y comprender de golpe la dimensión de la ausencia. En ese momento, explicó, sintió que iba a extrañarla mucho.

También recordó una rutina que formaba parte de su vínculo más cotidiano con Chunchuna: ir a su casa a conversar durante horas. No pudo precisar de qué hablaban, pero sí dejó claro que esas charlas eran parte esencial de su vida.

Su despedida cerró con una frase simple y profunda: “Pasará, sanará”. Un mensaje breve, pero suficiente para mostrar el amor, el dolor y la intimidad de una hija despidiendo a una madre inmensa.

Una belleza que incomodaba hasta a ella misma

Chunchuna tuvo una belleza tan contundente que muchas veces parecía antecederla. Su figura causaba impacto en fiestas, campañas y pantallas. Pero ella misma supo contar que esa mirada ajena también podía darle vergüenza o incomodidad.

Esa contradicción la volvió todavía más interesante. Fue ícono de belleza, pero nunca pareció vivir únicamente para sostener esa imagen. Su atractivo convivía con una personalidad fuerte, ideas propias y una forma de estar en el mundo que escapaba al molde de la “mujer deseada” de época.

Por eso logró sobrevivir al paso del tiempo como algo más que una postal de juventud.

Teatro, televisión y una carrera que cruzó varias generaciones

Además del cine, Chunchuna trabajó en televisión y teatro. Participó en ciclos como Atreverse, Mujeres asesinas, Tratame bien y otras ficciones que la conectaron con nuevas generaciones de espectadores. También pasó por obras teatrales y fue dirigida por nombres importantes de la escena argentina, como Oscar Barney Finn.

Su carrera tuvo una cualidad particular: nunca quedó del todo encerrada en una sola etiqueta. Podía ser modelo publicitaria, actriz dramática, figura de televisión, arquitecta o presencia de culto.

Esa versatilidad explica por qué su muerte impacta en distintos mundos al mismo tiempo: el espectáculo, el cine, la moda, la cultura y la memoria política.

El legado de Chunchuna Villafañe

La muerte de Chunchuna Villafañe despide a una figura que formó parte de varias Argentinas. La de la publicidad glamorosa de los 60. La del cine comprometido de la democracia. La del exilio. La de las mujeres que buscaban libertad en un tiempo que no siempre se las permitía.

Su legado está en las películas, en las fotos, en las campañas, en los recuerdos familiares y en esa presencia imposible de confundir. Fue una mujer de belleza hipnótica, pero también de carácter, compromiso y talento.

Chunchuna no fue solo una cara perfecta. Fue una vida intensa.

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