Benjamín Vicuña se encontró con una batería de micrófonos esperándolo tras el mano a mano que tuvo con Mario Pergolini. La mayoría de las preguntas iban hacia el mismo lugar: sus hijos con la China Suárez, que viven en Turquía junto a Mauro Icardi. Y el actor respondió con esa mezcla característica de honestidad y límites que lo define cada vez que el tema aparece en público.
Lo que dijo dejó más preguntas que respuestas. Especialmente una frase.
El acuerdo que existe y la condición que puso sobre la mesa
Cuando le preguntaron si era verdad que pensaba revocarle el permiso a la China o que estaba enojado con ella por la situación actual, Vicuña fue directo: no, no está enojado y el acuerdo sigue en pie. Pero agregó algo que no pasó desapercibido: “Nosotros tenemos un arreglo hasta ahora, hasta prontito”.
Ese “hasta prontito” tiene peso. No es el lenguaje de alguien que describe una situación estable y permanente. Es el de alguien que tiene una fecha de vencimiento en la cabeza, aunque no la diga en voz alta.
Después vino la condición que parece ser el eje de todo: “Lo importante es que se cumpla y estamos haciendo lo mejor por nuestros hijos para que estén escolarizados y para que también puedan venir a ver a sus hermanos, a su papá”. Una frase que suena a declaración de intenciones pero también a advertencia velada: el acuerdo existe mientras se cumpla.
La distancia que duele y que no esconde
Sobre cómo vive el hecho de que sus hijos estén en otro continente, Vicuña no se guardó nada. “Son tramos muy largos donde no veo a mis hijos. Y la verdad que es así”. Sin dramatismo pero sin minimizarlo tampoco. La distancia existe, lo afecta y lo reconoce sin necesidad de construir un relato heroico alrededor de eso.
Lo que sí dejó en claro es que prefiere resolver estas cosas lejos de los micrófonos. Cuando le preguntaron por el posible regreso de Icardi a Argentina y cómo eso podría afectar el esquema de visitas, fue tajante: “No estoy al tanto y tampoco quiero hablar de eso. Me parece que esas cosas se resuelven en privado”.
Por qué el “hasta prontito” prende todas las alarmas
En el contexto de esta historia, esa frase tiene varias lecturas posibles:
- El acuerdo actual tiene una fecha de vencimiento pactada y está por negociarse uno nuevo.
- Vicuña está evaluando cambios en las condiciones de convivencia de sus hijos.
- El posible regreso de Icardi a Argentina podría alterar el esquema y eso ya está sobre la mesa.
- Hay algo en el acuerdo que no se está cumpliendo del todo y él lo sabe.
- Ninguna de esas lecturas cierra del todo. Y Vicuña no abrió la puerta para aclarar cuál es la correcta.
El contexto: hijos en Turquía, Icardi de por medio y una situación que nadie eligió del todo
Rufina y Magnolia, los hijos de Vicuña y la China, viven en Turquía desde que Icardi firmó con el Galatasaray. La distancia geográfica convierte cualquier régimen de visitas en un esfuerzo logístico enorme, con viajes intercontinentales para que los chicos puedan ver a su padre y a sus medios hermanos en Argentina.
Que eso funcione bien depende de que el acuerdo entre los adultos funcione bien. Y Vicuña dejó en claro que su prioridad es exactamente esa: que los chicos puedan estar escolarizados, que puedan venir a ver a su papá y a sus hermanos, y que el arreglo se cumpla.
Todo lo demás, dijo, se resuelve en privado.


