Camilota viene siendo una de las participantes más seguidas de Cuestión de Peso, pero esta semana el clima cambió de golpe. El equipo médico perdió la paciencia, Mario Massaccesi le dijo en la cara que no la está viendo comprometida y la propia participante terminó admitiendo algo que nadie esperaba escuchar: que hace semanas quiere irse del programa.
La excusa del celular que nadie le compró
Todo empezó cuando salió a la luz que Camilota no había ido a su consulta con la nutricionista. La justificación que dio fue tan inesperada que generó el silencio incómodo de todo el panel: dijo que no tenía el celular para consultar el horario del turno.
El equipo no tardó ni un segundo en cruzarla. Le señalaron que su vida entera pasa por el teléfono, que lo usa constantemente para redes y publicidades, y que justamente cuando aparecen compromisos importantes con el programa, el celular desaparece. No le creyeron nada.
El accidente en la pileta que nadie vio
Lo que vino después fue más delicado. Camilota explicó que el problema con su rodilla arrancó en un entrenamiento de natación un viernes, que no avisó en el momento, que el sábado le contó a Sergio Verón y que el domingo volvió a caerse en su casa.
El problema es que nadie la vio caer en la pileta. Y cuando el equipo repasó sus declaraciones anteriores en cámara, las versiones no cerraban: en un momento dijo que venía con dolor de rodilla desde antes de esa semana, en otro dijo que el dolor empezó ese viernes en el agua. Las contradicciones quedaron expuestas en vivo.
Verón sumó otro dato que complicó aún más el cuadro: le escribió a Vicky, la amiga que estaba acompañando a Camilota ese día, pidiéndole que la llevara urgente al médico. La respuesta que recibió fue que el cuñado la llevaría cuando terminara el partido de fútbol.
Massaccesi le dijo lo que nadie se animaba a decir
El conductor fue el que puso las cosas en palabras concretas. Le recordó a Camilota que cuando volvió al tratamiento prometió un compromiso diferente, que lo repitió varias veces al aire. Y que esa persona hoy no la está viendo.
«Siento como que en poquitos días la perdiste», le dijo, con la calma de alguien que ya pasó por este momento más de una vez con participantes del programa.
La confesión que lo cambió todo
Ahí fue cuando Camilota bajó la guardia y dijo lo que venía guardando. Reconoció que hace dos semanas le está diciendo al psicólogo del programa que no aguanta la presión, que la situación económica la pesa y que extraña la rutina que tenía antes de entrar, más tranquila y sin exigencias.
Y cerró con algo que sorprendió al panel: admitió que quiere irse, aunque entiende perfectamente que tiene una enfermedad que no puede manejar sola.
Esa honestidad es la que complica la decisión para el equipo médico. Porque no es una participante que desafía el proceso: es una que está agotada, que lo dice y que al mismo tiempo sabe que el programa es lo que la sostiene.


