Un tremendo descuido sacudió la última gala de Gran Hermano y dejó a la producción de Telefe contra las cuerdas. En un momento que parecía ser de pura rutina, Cinzia cometió un brutal sincericidio al revelarle a su compañero Emanuel el secreto mejor guardado de esta edición: los participantes que se encuentran afuera cuentan con el beneficio de votos «3, 2, 1». Esta filtración inesperada no solo rompió el aislamiento, sino que dejó completamente mudo a Santiago del Moro.
Acostumbrado a manejar los hilos y la tensión de la casa con total soltura, el conductor quedó visiblemente pálido y descolocado al escuchar cómo la jugadora exponía en vivo una mecánica que se mantenía bajo siete llaves. Tras unos segundos de desconcierto donde tuvo que recalcular rápidamente al aire, el animador logró salir del paso y retomó el control de la gala para lanzar una batería de anuncios que cambiarán el juego.
Nominaciones a ciegas, el regreso del D.A.R. y paranoia total
Para contrarrestar la filtración y patear el tablero, Santiago le comunicó a los jugadores y a los televidentes el regreso del picante Derecho a Réplica (D.A.R.), la herramienta que le permite a cualquier participante defenderse tras sentirse aludido. “Mañana tenemos un nuevo DAR en la casa. Me encanta, es algo que se siente aludido”, comentó con picardía, anticipando los fuertes cruces que se vienen.
Pero el gran golpe maestro llegó con las extremas reglas para la próxima votación. “Esta semana la placa será negativa, de principio a fin, y la nominación va a ser oculta”, detalló Del Moro. Por primera vez, los participantes entrarán al confesionario pero jamás sabrán quiénes conforman la placa final.


