Lo que debía ser una noche de gala, disfrute y celebración para la colonia artística local terminó convirtiéndose en un verdadero escándalo empañado por la violencia urbana. Este martes se llevó a cabo la esperada presentación para la prensa y celebridades de la comedia musical Charlie y la Fábrica de Chocolates en las instalaciones del Teatro Gran Rex. Sin embargo, la gran noticia de la velada no se centró únicamente en el despliegue escénico de la mega producción, sino en el repudiable y sumamente incómodo episodio que le tocó sufrir en carne propia a uno de los invitados más distinguidos de la platea: el bailarín Hernán Piquín.
La primicia fue revelada al aire de LAM, el ciclo de espectáculos de América TV que actualmente se encuentra bajo la conducción suplente de Denise Dumas debido a las vacaciones de Ángel de Brito. El panelista Pepe Ochoa fue el encargado de desarrollar la información, aportando los datos recabados a partir de los testimonios de dos figuras de renombre que presenciaron toda la agresión desde ubicaciones privilegiadas en la sala.
Habladurías en la platea, reproche y una violenta reacción
De acuerdo con lo relatado en el programa televisivo, el conflicto se originó debido al constante e incesante bullicio que generaba un sector específico del público en medio del desarrollo de la obra protagonizada por Agustín “Rada” Aristarán y Mery del Cerro. Cansado de la falta de respeto hacia los artistas sobre las tablas, Piquín decidió intervenir para intentar poner orden, desatando la furia de las espectadoras.
El detonante del ataque: El periodista Pepe Ochoa detalló minuciosamente la secuencia que derivó en la agresión física hacia el prestigioso bailarín: “Recibió un escupitajo porque las agresoras no se callaban, se dio vuelta y les dijo ‘Por favor, cálmense, no puedo prestar la atención a Mary del Cerro que está cantando hace media hora’”. Según el reporte, el altercado involucró a dos jóvenes de aproximadamente 22 años que venían conversando en voz alta sin reparar en el entorno. Tras el pedido de silencio de Piquín, las jóvenes respondieron de forma desafiante: “No nos vamos a callar nada”, y acto seguido, procedieron a escupirlo.
Los testigos del escándalo en el Gran Rex
Ante la gravedad de la situación, el damnificado se puso de pie de manera inmediata y solicitó la intervención urgente del personal de seguridad del Gran Rex para que se encargara de controlar la situación y retirar a las agresoras del establecimiento. La veracidad del incómodo momento quedó totalmente respaldada por los testimonios que el cronista de LAM recolectó durante la jornada de trabajo.

