Tras un primer año de enorme solidez en audiencia, el reconocido presentador Mario Pergolini regresó a la pantalla chica con la segunda temporada de su programa nocturno. Su esperado debut televisivo generó grandes repercusiones por sus aciertos y momentos incómodos.
En su emisión inicial, la fórmula del exitoso ciclo de entrevistas no presentó demasiados cambios estructurales. Sin embargo, el público esperaba con enorme curiosidad el ingreso oficial de la comunicadora Evelyn Botto, quien llegó en reemplazo de Laila Roth.
El formato comenzó con un divertido segmento simulando una reunión de producción donde participaron famosas figuras del espectáculo como Soledad Silveyra y Nico Vázquez. Fiel a su estilo irónico, el conductor bromeó sobre su anterior compañera, asegurando que ya no la soportaba.
Las nuevas secciones interactivas y la entrevista central
Una de las grandes novedades fue la participación directa de la audiencia mediante votaciones en vivo sobre dilemas cotidianos, a cargo de la nueva integrante. Además, Agustín Aristarán continuó brillando con su habitual energía en la sección de chismes y videos virales.
El bloque más importante de la noche estuvo protagonizado por la talentosa actriz Luisana Lopilato. Durante una extensa e íntima conversación que superó los cuarenta minutos, la figura internacional repasó su amplia carrera y su actual vida familiar.
La artista reveló intimidades, asegurando que no permite que sus hijos vean sus antiguas novelas juveniles, y hasta contactó a su esposo Michael Bublé mediante videollamada. Todo fluyó con naturalidad hasta que un tema tecnológico cambió el clima.
El exceso de inteligencia artificial y un instante de tensión
Si bien los excelentes resultados de audiencia demostraron que el público necesita opciones distintas a los clásicos encierros televisivos, hubo críticas. El aspecto negativo de este prometedor comienzo fue el uso excesivo de inteligencia artificial para generar contenido audiovisual.
Este moderno y repetitivo recurso dio pie a un instante de ligera incomodidad en el estudio. Al mencionar que la tecnología era capaz de clonar actores, la invitada principal se mostró notablemente desorientada frente a una herramienta que amenaza latentemente a su profesión.
A pesar de este pequeño traspié y el lógico período de adaptación del equipo, la propuesta demostró tener un inmenso valor. Con una agenda totalmente propia y alejada de las modas pasajeras, la producción logró elevar la calidad de una franja horaria sumamente competitiva.

