El reciente acuerdo de alimentos entre Elián Ángel Valenzuela, más conocido como L-Gante, y Tamara Báez generó sorpresa por las condiciones en las que se cerró. En un principio, la madre de Jamaica había reclamado una cuota provisoria de 5.000 dólares mensuales, pero finalmente aceptó fijar el monto en 2.000 dólares al mes, con la salvedad de que se actualizará de manera semestral conforme al índice de inflación oficial.
Otro punto clave del convenio fue el reconocimiento de que Valenzuela no mantiene deudas pendientes. El documento firmado establece que el cantante “canceló en su totalidad” lo adeudado en concepto de cuotas provisorias y gastos extraordinarios, con lo que quedó sin efecto cualquier reclamo vinculado a la supuesta deuda de 20.000 dólares que se mencionaba anteriormente. Además, se acordó que los gastos extraordinarios de la hija, relacionados principalmente con salud y educación, serán cubiertos en un 50% por cada progenitor.
Lo que también llamó la atención es que Báez solicitó expresamente el levantamiento de todas las medidas cautelares, como embargos o restricciones, lo que le resta herramientas de presión en caso de futuros incumplimientos. Según trascendió, L-Gante habría influido en la decisión de cambiar la representación legal de Tamara, lo que terminó derivando en la firma de un acuerdo mucho más favorable para el artista que para ella.
En definitiva, la madre de Jamaica dejó atrás un reclamo importante —que incluía cuotas más altas y la exigencia de una deuda previa— y terminó aceptando un arreglo más limitado, con un pago mensual de 2.000 dólares y la división a medias de los gastos extraordinarios. De esta manera, L-Gante logró cerrar un capítulo legal que lo mantenía en conflicto, aunque la negociación no pasó desapercibida por las concesiones que Báez debió realizar.

