La ex participante de Gran Hermano, Lorena González del Valle, sorprendió al confirmar públicamente que mantuvo una relación sentimental con el expresidente Alberto Fernández y que ese vínculo coincidió con la adjudicación de contratos de obra pública vinculados al programa Procrear. La empresaria explicó que el contacto con el entonces mandatario se intensificó durante la pandemia, cuando su empresa constructora atravesaba un período de paralización de proyectos.
Según su testimonio, tras comunicarse con el jefe de Estado para plantearle la situación de las obras frenadas, Fernández la derivó al entonces ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi. De acuerdo con el relato de González, el funcionario le sugirió participar en licitaciones y prometió priorizar a su empresa si cumplía con los requisitos técnicos. “Yo no puedo firmarte que continúes una obra que yo no gestioné, que yo no hice. Necesito mandar un equipo, cotizar la obra. Verificar la obra, saber de qué estamos hablando y lo único que te puedo garantizar es que los voy a priorizar llegado el momento, pero yo necesito cotizaciones para saber de qué estoy hablando”, reprodujo la empresaria como palabras del exministro.
La compañía Niro Construye SA, creada junto a su exmarido, terminó participando en alrededor de nueve procesos licitatorios del plan habitacional y logró quedarse con cuatro adjudicaciones para la construcción de viviendas. Entre los proyectos mencionados figuran desarrollos en Esteban Echeverría, Wilde (Avellaneda), Piñeyro, Luján y Martín Coronado, sumando más de mil unidades habitacionales. González recordó que el proceso implicó jornadas intensas de trabajo preparando propuestas técnicas y económicas para competir en los concursos oficiales.
En la misma entrevista, la ex figura televisiva también habló por primera vez sobre su relación con Fernández y sorprendió con una declaración directa: «Salía conmigo como salía con un montón de otras personas. No era consciente. Para mi, yo era su novia“. Según explicó, el vínculo comenzó antes de que el dirigente llegara a la presidencia y coincidió con el período en que el exmandatario mantenía su relación con Fabiola Yañez, quien posteriormente lo denunció por violencia de género. Las revelaciones reavivaron el debate público sobre posibles conflictos de intereses y tráfico de influencias en la obra pública durante su gobierno.


