La visita de Florinda Meza al ciclo de Moria Casán dejó una de las charlas más sinceras sobre su vínculo con Roberto Gómez Bolaños, relación que, pese al paso del tiempo, sigue despertando curiosidad y polémica. En un mano a mano cargado de recuerdos y confesiones, la actriz repasó cómo nació el amor con el creador de El Chavo del 8, y aclaró que, aunque la historia fue controversial, para ambos fue un lazo genuino. Desde el comienzo, Meza admitió que la conexión surgió apenas ingresó al programa a finales de los años 70, cuando él empezó a cortejarla con gestos y palabras que, según remarcó, nada tenían que ver con presiones laborales ni acoso.
En la entrevista, Florinda explicó que en aquella época no existían los castings al estilo estadounidense. “Se llamaba a una buena actriz y se cubría lo que el papel requería”, contó, detallando que ella llegó a la producción para hacer un sketch y que desde el primer día Roberto mostró interés: “Yo no lo fiché, él me fichó a mí, pero quiero aclarar… que no era acoso, era cortejo. Me decía cosas lindas”. La actriz añadió que, para ella, la dinámica era natural, propia de un tiempo donde el coqueteo se vivía de otra forma y donde la relación se construyó en medio de largas conversaciones con el equipo, iluminaciones eternas y momentos compartidos fuera de cámaras.
Moria, fiel a su estilo, indagó sobre si Florinda tenía pretendientes en aquellos años, ante lo cual ella respondió con humor: “Tenía yo pretendientes, pero yo no perdía mi tiempo en eso… la vida era más importante”. Aun así, reconoció que sentía cierta reserva frente al interés de Roberto porque lo veía como un hombre admirado y exitoso, con una larga trayectoria previa: más de cincuenta guiones escritos, dirección de programas líderes y una reputación consolidada en la televisión mexicana. Esa fama, según Meza, generaba situaciones donde las mujeres se acercaban a él con insistencia: “Las mujeres se le iban encima… los hombres a veces no saben decir no”.
La conversación también tocó la moralidad de la época, las presiones sociales y la dificultad de establecer vínculos en un ambiente mediático. Cuando Moria mencionó que Gómez Bolaños era un hombre casado al inicio de su relación, Florinda respondió sin rodeos: “Había una doble moral donde los señores casados podían tener a su esposa intocable… como todos los señores casados”.





