Viernes a la noche en Villa Crespo. Los Ratones Paranoicos habían dejado el escenario caliente en una ciudad sitiada por la visita de León XIV, cuando Ronnie Wood abrió con “It’s Only Rock ’n’ Roll (but I Like It)”. Bastó ese primer riff. Pasaron largos 10 años desde la última visita de los Rolling Stones a la Argentina, pero a la gente del Movistar Arena le llevó bastante menos acordarse de cómo se recibía a una de sus satánicas majestades.
Era el primer show solista de Ronnie en el país. Durante algo más de dos horas, el guitarrista pasó por Faces, por sus propios discos y por el blues que aprendió mucho antes de hacerse socio de Keith Richards.
Pero no lo hizo solo. La AMMO Band lo rodeó de músicos afiladísimos y que estaban agazapados para dar la talla cuando la jugada pedía desborde emocional.
79-year-old Ronnie Wood performing last night in Argentina. And that’s why Argentine audience is the best in the world. https://t.co/ckYbwpct6s
— 🎸 Rock History 🎸 (@historyrock_) November 7, 2026
La patria stone no se rinde
Juanse y los Ratones Paranoicos tenían el trabajo de abrir la noche. Con “Ceremonia en el hall”, “Rock del gato” y “Cowboy” hicieron algo más: le dieron al público una excusa para arrancar el recital antes de que saliera Ronnie. Cerraron con “Para siempre Diego”. En el mismo escenario iban a pasar, con un rato de diferencia, Maradona y un Rolling Stone. Por si alguien todavía dudaba de dónde estaba.
También hubo una visita en camarines. Charly García le llevó vinilos a Wood, entre ellos Clics Modernos. Quedó la foto de los dos abrazados, con los discos en la mano. Fue una escena bastante más linda que cualquier intercambio protocolar de regalos: Charly cayó a ver a un guitarrista que admira y le llevó música.
Cuando arrancó Ronnie, lo de la patria stone se entendió enseguida. Hay una historia que va de River a La Plata y que sobrevive a los años sin visitas, a las formaciones que cambian y a los rumores de gira. Acá suena una de las Piedras y siempre hay alguien del otro lado haciendo el aguante. El viernes había un estadio entero.
Imelda May, la muñeca brava del rockabilly, y Chanel Haynes con línea directa a Tina Turner
La AMMO Band tuvo potencia y una prolijidad que se agradeció especialmente cuando el repertorio empezó a cambiar de idioma musical. Del rock del arranque pasó al soul de “Am I Grooving You” y al pulso jamaiquino de “Take It Easy”. Más adelante se metió con Jimmy Reed. La base sostuvo todos esos cambios sin endurecer las canciones y dejó aire cuando alguna voz tenía algo para decir.
Imelda May se encargó de que “Remember (Walking in the Sand)” tuviera filo. La muñeca brava del rockabilly manejó el dramatismo de las Shangri-Las con una voz que podía arrimarse al oído y, un segundo después, pegarte un grito. En una noche con un guitarrista al que todo el mundo había ido a mirar, alcanzó con que ella agarrara el micrófono para que la atención se corriera sola.
La otra era Chanel Haynes. Y cuando cantó “River Deep, Mountain High”, si cerrabas los ojos, tenías línea directa al cielo con Tina Turner.
Acá el dato es que Haynes la encarnó en el West End de Londres y ya había cantado “Gimme Shelter” con los Stones en Milan. El viernes se entendió el tamaño de esa voz. Se la bancó cuando la canción pidió contención y, cuando llegó el momento de abrirla, levantó al Movistar sin pedir permiso.
Estoy en Buenos Aires. Acabo de salir del concierto de Ronnie Wood. Una jodida locura. Necesitaba vivir la experiencia del mejor público del mundo. No tengo dudas de que lo agarra de las orejas a Richards y los Stones giran el 2027.
Dale @officialKeef, déjate de huevadas. https://t.co/4beVyCYO2m
— ACP (@adriancabp) November 7, 2026
Ronnie repartió el protagonismo y dejó con ganas de más Stones
Lo mejor de Wood como anfitrión fue la naturalidad. Estaba pendiente de lo que le devolvía el público y dejaba que las canciones se fueran para donde tenían que ir. Cuando alguna de las cantantes se adueñaba del tema, él se corría del centro y seguía tocando. Hay que tener bastante confianza, y bastante humildad, para darle tanto espacio a los demás en el primer show que venís a hacer con tu nombre en la marquesina.
Entre las perlitas de los Stones, “Hey Negrita” tuvo el gusto de un tema que uno difícilmente espere escuchar cuando compra una entrada para ver a la banda. “Country Honk”, la versión campera que quedó en Let It Bleed, fue el rescate emocional de la noche: gritos, saltos, todo como debía ser. Y cada vez que asomaba esa parte del repertorio quedaba el mismo sabor: qué ganas de que toque un par más. Con Chanel arriba, era difícil no fantasear con “Gimme Shelter”. No ocurrió.
El recorrido por Faces y por su obra solista también tuvo recompensa. “Flying” y “Ooh La La” pusieron sobre la mesa al Ronnie que ya tenía una historia antes de los Stones. “Mystifies Me” mostró lo bien que le sienta bajar un cambio, y “Seven Days”, escrita por Bob Dylan, fue uno de esos cruces que explican mejor una carrera que cualquier discurso de aniversario.
Con León XIV en Argentina, la gente rezó a su manera
En pleno show, desde la tribuna salió el pedido que muchos venían masticando desde que Ronnie anunció la visita: “Miren miren qué locura, miren miren qué emoción, esta noche toca Ronnie y el año que viene tocan los Stones”.
Estalló todo. La gracia fue la seguridad con la que se cantó. Lo de esta noche estaba ocurriendo ahí mismo. Lo de el año que viene era un deseo, pero el Movistar lo gritó con la convicción de quien ya sabe por qué puerta entra. A Mick Jagger y a Keith Richards les faltó enterarse de que, durante unos segundos, la tribuna ya les había cerrado la fecha.
Noche rollinga entró al chat https://t.co/7PzLRtGz7s
— MovistarArenaAR (@MovistarArenaAR) November 7, 2026
“El mejor público del mundo”: Ronnie se despidió con la 10 celeste y blanca
Wood le devolvió el cariño a la gente y dijo que el argentino era el mejor público del mundo. Venía de escuchar a una tribuna que se había inventado su propio estribillo para pedirle otra visita. La despedida terminó de darle forma a ese ida y vuelta.
Ronnie cerró la noche con “Stay With Me”, una camiseta celeste y blanca, el número 10 y su nombre en la espalda. Los Ratones habían terminado su parte cantándole a Diego. Un par de horas después, ahí estaba un Rolling Stone despidiéndose con la 10 puesta. Si alguien buscaba la foto de la noche, era esa.
Romperte las pelotas en pleno show por una promo de nachos
El mejor público del mundo también tiene sus días. En algunos sectores de platea hubo gente más pendiente de ir a comprar cerveza o una promo de nachos que de mirar lo que pasaba arriba del escenario.
El trámite se repetía: uno salía, vos te levantabas. Volvía con los vasos, vos te levantabas de nuevo. A la canción siguiente salía otro. Y así, hasta que empezabas a conocer mejor el menú que el repertorio. Flaco, la concha de la lora.
Si te toca en un pasaje más íntimo, el contraste es hermoso. La banda baja el volumen para que se escuche una voz, Ronnie deja respirar a la guitarra y alguien te pide que te pares porque acaba de volver con dos cervezas. Todo bien con la birra. Pero si vas a romperle las pelotas a media fila, esperá al menos a que termine el tema.
Gracias, Ronnie. 💙 https://t.co/bpasI0lnTj
— MovistarArenaAR (@MovistarArenaAR) November 7, 2026
2027, el año de la profecía stone
Siendo extremadamente honestos, las chances de que Mick, Keith y Ronnie vuelvan a tocar juntos en la Argentina parecen bajas. Los Stones sacaron Foreign Tongues en julio y, por ahora, la banda sigue parada en lo que respecta a giras. Jagger dijo que le gustaría salir a tocar en 2027 y volver al país, pero Ronnie contó en lo de Pergolini que Keith quiere tomarse un descanso de la ruta. Con ese panorama, hasta cuesta menos imaginar a Mick haciendo una gira por su cuenta antes de que los tres vuelvan a subirse al mismo escenario.
Pero la flecha ya está en el aire. “Esta noche toca Ronnie y el año que viene tocan los Stones”, cantó la gente. Al final, Wood se fue con la 10 celeste y blanca puesta, como si la noche necesitara una imagen para cerrar la profecía.
Volvió uno. Falta que vuelvan todos. La patria stone ya decretó que es el próximo año. Ahora hay que confiar.





