En la historia moderna del fútbol argentino, no existe un caso de cancelación tan fulminante, absoluto y hermético como el de Alejandro “Papu” Gómez. De ser el bufón del grupo, el creador del “Papu Dance” y el escudero íntimo de Lionel Messi, Rodrigo De Paul y Leandro Paredes, pasó a ser el “innombrable” del predio de Ezeiza.
A casi cuatro años de la gloria en Qatar 2022, el pacto de silencio en la Selección Argentina sigue vigente. Nadie lo nombra, nadie lo invita y nadie interactúa con él en redes sociales. Sin embargo, el periodismo de investigación y las filtraciones desde el vestuario armaron el rompecabezas del escándalo más grande de la Scaloneta.
¿Fue realmente la magia negra lo que lo dejó afuera? ¿Hubo una traición de otra índole? Qué hay de mito y qué hay de realidad en la caída en desgracia del Papu Gómez, repasando desde el daño a Giovani Lo Celso hasta su trágico final deportivo que hoy lo encuentra exiliado en el ascenso italiano en este 2026.
El rumor principal: la bruja, Lo Celso y el boleto a Qatar
La teoría que escandalizó al fútbol argentino y que los propios jugadores jamás desmintieron categóricamente (Leandro Paredes apenas atinó a decir que era “un rumor”), sitúa el origen del conflicto semanas antes de la lista definitiva para el Mundial.
Según las filtraciones que explotaron de la mano del periodista Gonzalo Cardozo, el Papu Gómez tenía una “bruja” de cabecera en Sevilla a la que le consultaba decisiones de su carrera. El mediocampista quería garantizar su pasaje a Qatar a toda costa. La leyenda cuenta que la bruja le adelantó que Argentina sería campeona del mundo, pero que su lugar no estaba asegurado. Para entrar en el once o asegurar su billete, necesitaba que se liberara un cupo en su posición.
Casualmente (o producto de un supuesto “trabajo” esotérico), Giovani Lo Celso, titular inamovible para Lionel Scaloni, sufrió una dura lesión que lo dejó fuera de la Copa del Mundo. Gómez heredó su lugar, y de hecho, fue titular en el primer partido ante Arabia Saudita.
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La “cruz” en el vestuario: el día que Messi y De Paul se habrían enterado de todo
Si el Papu Gómez hizo o no brujería, es algo que quedará por siempre en el terreno de las creencias. El verdadero problema fue que el plantel se habria enterado de que él había acudido a estas artes oscuras apuntando contra un propio compañero.
Los datos comprobados indican que la relación se fracturó definitivamente después del partido de cuartos de final contra Países Bajos (Holanda). Según los trascendidos, referentes históricos con línea directa al vestuario hicieron llegar la información a la mesa chica: Messi, Di María, De Paul y Paredes.
La confrontación fue inmediata. A partir de ese día, Gómez quedó marginado. Los datos duros lo respaldan:
- No volvió a jugar en el Mundial (excusado por una lesión de tobillo).
- Estuvo aislado en los festejos arriba del micro descapotable en Buenos Aires.
- Fue el único campeón del mundo excluido de la fiesta homenaje en el Monumental en marzo de 2023 (oficialmente porque el Sevilla “no lo dejó viajar”).
- Ningún compañero volvió a darle like a sus fotos de Instagram, a excepción de un like aislado del Dibu Martínez meses después.
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¿Magia negra o traición virtual? La teoría paralela
En el mundo del chisme, cuando hay tanto hermetismo, las teorías se bifurcan. Mientras el 90% del periodismo deportivo apuntaba al esoterismo, en los programas de espectáculos surgió una versión igual de destructiva.
El periodista Pablo Layus deslizó en su momento en Intrusos que el quiebre no fue por un hechizo, sino por una falta de códigos imperdonable en un vestuario: interacciones inapropiadas en redes sociales. Según esta versión, al Papu Gómez “se le habría ido la mano con algunos fueguitos o mensajitos” dirigidos a las parejas de algunos integrantes del plantel.
Aunque esta versión nunca cobró tanta fuerza como la de la brujería, sí explicaría el nivel de frialdad y el desprecio personal con el que los capitanes de la Selección lo eliminaron de sus vidas.
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El triste y solitario final del Papu: doping y ascenso Italiano en 2026
Como si el karma de la supuesta magia negra se le hubiera vuelto en contra, el post Mundial del Papu Gómez fue una pesadilla absoluta. A finales de 2023, cuando intentaba relanzar su carrera en el Monza de Italia, recibió un golpe letal: dio positivo en un control antidoping sorpresa realizado en noviembre de 2022 (días antes del Mundial, cuando jugaba en Sevilla).
La sustancia encontrada fue terbutalina. Su excusa fue que, tras una mala noche, tomó un jarabe para la tos de su hijo sin consultar al cuerpo médico. Las autoridades deportivas no tuvieron piedad y le aplicaron una sanción de dos años, dejándolo fuera de las canchas.
Hoy, en 2026, ya con su sanción cumplida pero con 36 años y un físico castigado, el Papu Gómez se encuentra lejos de los flashes de la élite y la Selección. Los registros oficiales lo ubican jugando en la Serie B de Italia para el Calcio Padova, disputando minutos residuales contra equipos de segunda línea. Un final oscuro para el jugador que alguna vez hizo bailar a todo un país.


